Hay un tema recurrente en obras que resulta en costos adicionales tanto para el cliente como para el constructor.
Te cuento dos casos reales.
Caso 1: la obra que nunca se definió

Hace algún tiempo, tomé un proyecto de remodelación relativamente sencillo: construir sobre una vivienda existente y reforzar la estructura para soportar una nuevo piso.
Nada complicado.
Me entregaron unos planos arquitectónicos, cotice y me informaron que otro arquitecto se encargaría del proyecto y que luego me enviarían el plano final.
Para mi sorpresa, el plano final era diferente al proyecto inicial.
Además, nunca hubo un plano definitivo.
Cada quince días, había un cambio.
Cuando urgía los planos eléctricos, me los enviaban, solo para que me los cambiaran a la semana siguiente.
La estructura resultó ser una armadura de acero increíblemente pesada, e incluso se propuso una fachada falsa.
En fin, cambios, cambios y más cambios.
Naturalmente, me preocupé y hablé con el cliente, explicándole que esto no estaba bien y que la obra estaba elevando significativamente el costo.
Esto comenzó a preocuparnos, y la obra se volvió muy complicada.
Resultado:
- Cambios constantes
- Decisiones sobre la marcha
- Incremento de costos
- Fricción con el cliente
- Obra complicada e ineficiente
Y algo muy importante:
Nadie tenía claro qué se estaba construyendo realmente.

Caso 2: cuando el proyecto se hace bien (aunque empiece mal)

Un prospecto me contactó.
Tenía planos de permisos y un cálculo estructural, pero no le dio confianza la cotización que le entregaron.
La encontró vaga y poco profesional, así que me buscó para cotizarle.
Como siempre, le entregué un presupuesto desglosado de precios unitarios y le presenté toda la información de manera transparente.
Al final, cerramos el trato.
Antes de construir, me tomé una semana para desarrollar el proyecto ejecutivo completo.
- Definimos correctamente el proyecto
- Mejoramos la fachada
- Ordenamos toda la información
Resultado:
- Sin sorpresas
- Sin improvisaciones
- Costos controlados
- Dos casas bien resueltas
No te imaginas cuántas obras se construyen basándose únicamente en el plano de permisos.
Este plano carece de la información necesaria para construir una casa, lo que lleva a mucha improvisación en obra.
Cuando construyes con información incompleta, pasa esto:
- Se toman decisiones en obra
- Cada cambio cuesta dinero
- Aparecen errores evitables
- El presupuesto se vuelve incierto
Si no te los dan, los haces tú mismo, pero nunca improvises en obra.
Siempre debes trabajar con el juego completo desde el principio.

¿Y qué incluye un proyecto ejecutivo?
- Planos arquitectónicos (son los más básicos para entender la idea).
- Planos estructurales: El manual de instrucciones para armar tu casa.
- Planos de instalaciones: Eléctricos, hidráulicos, sanitarios e instalaciones especiales.
- Planos de acabados: Pisos, acabados en muros y losas, azulejos y recubrimientos.
- Planos de carpintería y aluminio.
- Estudios previos: Mecánica de suelos.
Es crucial contar con esta información antes de iniciar la obra, ya que puede influir significativamente en el diseño y la ubicación de las instalaciones, evitando posibles problemas.
Nunca permitas que comience tu obra sin toda la información necesaria.
Si ya tienes planos y no estás seguro de si son suficientes,
o si estás por construir y quieres evitar errores costosos:
Puedo ayudarte a revisar tu proyecto y decirte exactamente qué falta y qué riesgos hay.
Hasta aquí por hoy.
Saludos.
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