Empecé mi carrera en la construcción de vivienda en serie, pero esto iba en contra de mis ideales. Déjame te explico por qué.
Cuando comencé a trabajar en la construcción, fue en una inmobiliaria donde tuve la oportunidad de supervisar cientos de viviendas y muchos fraccionamientos.
Es un mundo de negocios interesante, pero para mí, construir cientos de veces la misma casa no se alineaba con lo que quería de mi trabajo.
Siempre he creído que la vivienda debe ser única para cada persona.
Me dolía ver a la gente conformarse con prototipos y “a ver cómo le hacemos para que funcione”.
Y peor aún, el costo de la vivienda era más alto del que sería si la construyeran ellos mismos.
Así que, con mucha gratitud por todo lo que aprendí en ese mundo, decidí emprender mi propio negocio, alineado a mis ideales de lo que debe ser la arquitectura.
Una arquitectura artesanal, donde se piense en el usuario y en lo que quiere sentir.
Una arquitectura que represente a los propietarios, que la vean y digan: “Esta es mi casa, y solo así pudo haber sido”.
Guiar a mis clientes en el camino y disfrutar del proceso de ver nacer su proyecto de ensueño.
Antes de construir, vale la pena preguntarse: ¿quieres una casa que funcione… o una que realmente se sienta tuya?
Si tu respuesta es que se sienta tuya, comunícate conmigo y haremos esto posible.
Hasta aquí por hoy.
Saludos.
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